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. LA MAGIA DE LA SONRISA
Un día sin una sonrisa
es un día perdido. 33. ¿Cómo nace y crece la sonrisa? Algunos sostienen que la sonrisa, e incluso la risa, son acciones esencialmente espirituales. No quedan dudas que nacemos con la “sonrisa puesta”. Y cada generación parece acelerar el proceso. Cuando estudiamos en la facultad de medicina, leíamos que la sonrisa aparecía después del primer mes de vida. Hoy observamos en las nurseries de clínicas y hospitales que, aproximadamente a las treinta y seis horas de nacido, un bebé ya sonríe (la misma aceleración ocurre con la acción de abrir los ojos y erguir la cabecita), y alguien dijo que lo hace por imitación, porque tempranamente reconoce la sonrisa de la mamá. Sin embargo, estudios más recientes han confirmado que un niño nacido ciego también sonríe aproximadamente en el mismo tiempo. Por supuesto que los niños sordos también sonríen. Y los mudos. Todos los niños de todas las razas y culturas sonríen. Ha dicho el argentino Leo Buscaglia: “La mayoría de nosotros hemos tenido a alguien tratando de sacarnos una sonrisa poco tiempo después de llegados a este mundo. Todas las caras contorsionadas y sonidos de los más variados, dirigidos a nuestras cunas, han sido las primeras impresiones cómicas de nuestras vidas. Y, aunque no lo recordemos, la primera vez que nuestras caras esbozaron una sonrisa y luego una franca risa, ha sido un gran momento para todos los que lo presenciaron”. Virgilio exclama en su Égloga cuarta: “¡Niño, comienza a reconocer a tu madre por su sonrisa!” La mayoría de las teorías sobre la sonrisa aceptan que al principio, sonreír constituye un comportamiento físico que, poco a poco, va evolucionando hasta convertirse en una conducta emocional, mental y hasta espiritual. Otros sostienen que la sonrisa nace de movimientos musculares faciales casuales y que evoluciona a partir de movimientos de los labios y de la boca debidos al amamantamiento. Para algunos se desarrolla como una contrapartida natural del llanto (en el parto tradicional se nos “pega” para que lloremos). Para otros, deriva de un reflejo o respuesta de placer a las caricias y cosquilleos en los labios, las mejillas y la barbilla, es decir, alrededor de los músculos que intervienen en la sonrisa. Hay quienes sostienen que su origen reside en el esfuerzo y posterior placer del proceso de deposición. La sonrisa constituye el primer lenguaje del pequeño. ¿Y cómo crece? Una vez vivenciada, el niño se pasa el tiempo jugando a sonreír, sobre todo si se le estimula a hacerlo. Descubre que sonreír es divertido y algo a lo que los “más grandes” les gusta responder. La risa, en cambio, demora un poco más en aparecer. Los primeros signos visibles suelen producirse entre la cuarta y décima semana de vida, y queda “establecida” aproximadamente a partir del tercer mes. Los antiguos griegos hablaban de que nunca aparecía antes de los cuarenta días. Laurent Joubert (60) intenta demostrar que es a causa de que los músculos aún no tienen la fuerza y la complexión suficientes como para generar una carcajada. Algunos afirman que la risa es una evolución de la sonrisa, mientras que para otros son dos comportamientos independientes. Para nosotros la sonrisa es la hija de la risa y la nieta de la carcajada. Sin duda hay una relación íntima entre ambas manifestaciones, la risa a menudo comienza en sonrisas, pero también es evidente que no todas las sonrisas desencadenan risas. Lo más frecuente es que la risa termine en sonrisas, y esto ocurre porque perdura la satisfacción producida por la risa. Por lo pronto sepa que para quienes hace mucho tiempo que no ríen, creen que conservan al menos la sonrisa. Y esto no es así. La sonrisa también se borra del rostro y es menos perceptible para la persona que la falta de risa. Así lo vivenciamos nosotros, en nuestra escuela de automejoramiento. Pero parece ser un fenómeno mundial de los últimos años (ver n° 47). Lo que ocurre es que a la sonrisa se la identifica por el gesto, en cambio a la risa fundamentalmente por el sonido. En inglés se dice que la palabra smiles (sonrisas) es la más larga de todo el vocabulario: porque hay una “milla” (mile) entre la s inicial y la s final… (continúa) | ||
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