Continúan  los  fundamentos

Reír a carcajadas, acariciar, besar, hacer el amor, escuchar música, bailar y otros actos placenteros fortalecen el sistema inmunológico al propiciar procesos químicos liberadores de sustancias que, además, disminuyen los niveles de estrés y calman el dolor.

Términos como musicoterapia, reiki o aromaterapia ya no resultan extraños para el común de la gente aunque no sepan exactamente cómo actúan estas prácticas sobre el organismo, del mismo modo que la risa "sanadora".

"La carcajada hace que se libere el chakra de la risa (laríngeo)", una de las tantas "válvulas dosificadoras de energía" que posee el cuerpo humano, desde una concepción orientalista.

Esto es tan importante para la salud como para las relaciones interpersonales, porque "cuando uno está esperando que los demás cambien, es ahí donde se va la risa, que es  la  'chispa  divina'  y  hay  que  ponerla  en  acción".

Consideramos "dramático" que las personas no se den cuenta si han pasado "un día entero serios o sonrientes". Veamos, ¿cuánto hace que nos les duele el estómago de la risa?.

"El hombre es el primer enemigo y el primer amigo de sí mismo", y así como "la mente siempre encuentra una excusa" para evitar la risa, más en etapas críticas como las que afligen a las sociedades en determinados momentos, "la risa también siempre la encuentra" para soltarse, por lo que la cuestión consiste en cómo plantarse frente a la adversidad  y  qué  actitud  tomar.

El eje de nuestros cursos cuatrimestrales consiste en "cómo volver rápidamente de la tristeza, la violencia, la depresión" y otros sentimientos como el odio, el resentimiento y el rencor, a  "un  estado  óptimo  de  equilibrio".

Las clases se abordan desde conceptos científicos, "el poder curativo de la risa desde un enfoque mental, emocional y espiritual", y la "magia" del automejoramiento a través de la risa y otras técnicas para "trabajar sobre uno mismo" para lograr el equilibrio de las tensiones.

Enseñamos sobre "las herramientas necesarias para volver rápidamente al eje en caso de desequilibrio por los hábitos mentales negativos (HMN)" y enseñamos nuestra "secuencia de la salud" para la "autoarmonización psicofísica y el fortalecimiento  del  sistema  inmunológico".

En las clases se proporcionan asimismo "conocimientos básicos de bionenergía y PNI (psiconeuroendocrinoinmunología)" y se trabaja sobre los chakras y la glándula del timo. Esta glándula endocrina, situada en los humanos detrás del esternón y delante de la tráquea inferior, es "la directora de la orquesta inmunológica", pero disminuye de tamaño con el correr de los años aunque no se atrofia al salir de la adolescencia.

En los niños, que ríen promedio entre 200 y 300 veces por día, el timo pesa unos 35 gramos, es de color gris perla rosado y tiene una dimensión similar a una naranja, mientras en los adultos el peso se reduce a 5 ó 6 gramos, el color se torna gris oscuro y aparece rodeado de grasa.

En los bebés amamantados la glándula presenta un tamaño mayor respecto a los que reciben otro tipo de leche, según se comprobó en investigaciones científicas que corroboran la importancia de la lactancia materna en el sistema de defensas naturales de las criaturas.

Algunos estudios indican que, convenientemente estimulado --con nuestro ejercicio de estimulación más las contracciones de los músculos diafragma y de los cigomáticos mayores provocadas por la risa que también actuarían en ese beneficio--, el timo de los adultos  podría  recuperar  parte  de  la  perdida  lozanía.

Otras técnicas, como las de reconocer y corregir el "lenguaje negativo cotidiano" y reemplazarlo por el "lenguaje sonriente" mediante el trabajo sobre las emociones positivas (EP) como "el buen humor, la alegría y el optimismo" para una mejor salud tienen  mucho  que  ver  con  el  timo  y  los chakras.

Este último concepto no es del todo aceptado por "la medicina, que no acepta lo que no puede comprobar, aunque en Oriente lo utilicen desde hace 10.000 años".
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