Para algunos criterios médicos, y hasta hace aproximadamente veinticinco años (cuando comenzaron las investigaciones de la hoy llamada PNI: Psiconeuroinmunología) nuestra
glándula Timo se atrofiaba a la salida de la adolescencia.
Ya está aceptado mundialmente que no sólo NO se atrofia (aunque cambia de tamaño, de color,
de peso, se recubre de grasa y deja de cumplir las funciones de intervenir en el crecimiento de los huesos largos), sino que sigue funcionando espléndidamente hasta el final de nuestros días.
.
Más fundamentos en nuestro
libroEs la glándula más importante de nuestro sistema inmunológico, porque en ella "maduran" los
linfocitos T, que nacen en la médula ósea. Si se atrofiara,
careceríamos de la inmunidad adquirida más sofisticada de nuestro
cuerpo por el resto de los años que vivamos y hasta padeciendo de un
envejecimiento descontrolado.
Otro de los pilares de nuestra enseñanza
es la estimulación del Timo a través de un ejercicio que es otro verdadero hallazgo,
y que integra,
por supuesto, nuestra llamada
"secuencia
de la salud"®.
Lo más interesante es que, con elementos de radiestesia,
testeamos cómo
reacciona la glándula ante dicha
estimulación.
Importante es conocer
--bien fundamentado-- que las EP (emociones
positivas) "activan" nuestra glándula y
que cuando vivenciamos HMN (hábitos mentales
negativos) se "deprime" el timo acarreando, obviamente, la
disminución de los mecanismos de defensa de nuestro sistema
inmunológico.
Por ejemplo, ante el popular estrés.

* Si desea conocer
por qué nos estresamos: clic
aquí

Recordatorio del Dr. Favaloro
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