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1. El solo gesto de la sonrisa genera,
por el movimiento muscular, un
estímulo eléctrico sobre los filetes nerviosos que inervan los
músculos que intervienen en la sonrisa.
2.-
Los nervios sensitivos (que son los que vuelven hacia el cerebro) llevan este impulso hasta el centro del sistema límbico, donde es bien recibido por la glándula
pituitaria o hipófisis (única de todas
nuestras glándulas que es química y eléctrica al
mismo tiempo)
3.- Cuando la pituitaria recibe el impulso o estímulo generado
por
nuestra sonrisa reacciona liberando unos
neurotransmisores
que actúan
interactivamente con las hormonas llamados
"endorfinas" (neuropéptidos
de actividad opiácea), las que, además de ser el analgésico natural de
nuestro cuerpo, producen al ser liberadas, una sensación de bienestar
generalizado.
Lo mismo ocurre ante la acción de reír. Es decir, ante todo tipo de
movimiento muscular.
Más fundamentos en
nuestro
libro
Lo más notable es que cuando la risa y/o la
sonrisa son
autoprovocadas (es decir voluntarias y
conscientes) producen respuestas
muy semejantes
a las que provocan las verdaderas.
La risa forzada se convierte en
risa estimulada.
Uno de los pilares de nuestra enseñanza es el trabajo
individual sobre la
propia sonrisa, el forzar la
risa y la
visualización de las endorfinas, con ejercicios
muy movilizantes. |