1) ¿Por qué la risa es "curativa"?
Porque provoca respuestas fisiológicas beneficiosas en nuestro organismo (ver más adelante la pregunta n° 12).
Cuando nos encontramos, en nuestro
seminario
espectáculo-terapéutico, o en los
talleres, o en los cursos
cuatrimestrales, con la asistencia de personas con problemas en su salud --algunos con enfermedades de las llamadas “graves”-- nos damos cuenta que, en esos casos tan especiales, la risa pasa a ser algo muy serio. Sobre todo cuando conocen las benéficas reacciones que la misma produce en nuestro organismo.
Y no sólo para aquellos que padecen enfermedades graves, discapacidades o adicciones, sino para todas las personas “sanas” o “normales” que se dejan dominar por el desánimo y el abatimiento y permiten que sus
HMN (hábitos mentales negativos) los hagan desistir de la idea de recibir un
conocimiento que cambia el rumbo de su vida. Muy pocos dedican algo de su tiempo a este tipo de aprendizaje.
2) ¿Cómo puede uno "curarse" por medio de la risa y el humor?
Simplemente porque asumiendo una actitud de sonrisa, de risa y de buen humor se aleja la
preocupación, que es la madre de casi todas nuestras enfermedades, tanto físicas como mentales.
3) ¿Se pueden curar enfermedades que requieren tratamientos médicos?
Se pueden curar ciertas patologías mientras se ayude a la actitud y la acción de reír con algunos “complementos” como una
armonización psicofísica, a través de la
bioenergía con nuestra llamada
Secuencia de la Salud â (sobre todo la estimulación del Timo, la glándula directora de la orquesta inmunológica) y de la
reprogramación de nuestra mente subconsciente (principalmente con la corrección del
lenguaje negativo cotidiano), lo que redunda en un cambio positivo de nuestros pensamientos sombríos.
Hemos visto recuperaciones notables en pacientes oncológicos con tratamientos quimioterápicos, en depresiones y fobias, en diabéticos, en artríticos y otras enfermedades autoinmunes, y en muchos casos personales de adaptación a circunstancias diversas de la vida.

4) ¿De qué manera predispone mejor el humor frente a situaciones difíciles de la vida, como el desempleo, o la pérdida de un ser querido, una separación u otro tipo de crisis?
Haciéndonos ver, de manera más natural, que toda “crisis” es solo un momento de cambio, de transformación. Momentos que siempre ocurren en la vida de cualquier persona. Y algunos son inevitables como la desaparición física. El buen humor debe estar acompañado con todo un estilo de vida. Ninguno de los aspectos que se han mencionado aquí funcionan solos.
Todos: la risa, el buen humor, el optimismo, la alegría, forman parte de una necesaria sincronía en todos y cada uno de nosotros, de la misma manera que funcionan juntos los aspectos negativos como preocupación, tristeza, mal humor y pesimismo.
5) ¿Qué diferencias hay entre la vida de una persona optimista y la de una persona pesimista?
La gente que nunca se ha capacitado sobre estos temas, cree que el optimista es una persona que “vive en otro mundo”, y se la suele criticar por considerarla “alejada de la realidad”, cuando en verdad el optimista es el que tiende a evaluar mucho más los aspectos negativos de las cosas pero con una visión positiva, distinguiendo las posibilidades de mejoría que tienen las distintas situaciones.
En cambio, el pesimista es, precisamente, el que menos evalúa las situaciones y, por supuesto, no lo hace para nada con lo positivo, simplemente porque no lo vé, o viéndolo no lo acepta. El que efectivamente vive “fuera de la realidad” es el pesimista, ya que sólo vé los aspectos negativos y, lo que es peor, se enferma por culpa de esa actitud. Aunque el pesimista asegure que no lo es, que sólo es “realista”.
6) ¿Qué busca la gente en vuestra propuesta? ¿Pueden reemplazar otro tipo de terapias?
La mayoría de las personas llegan para conocer un camino distinto, muy ameno y divertido, muy efectivo, que conduce a donde llevan otros caminos de otras disciplinas: mejorar la calidad de vida a través del conocimiento y la práctica.
Nuestra propuesta es la de un aprendizaje de ciertas técnicas que terminan siendo terapéuticas, donde la finalidad no es reemplazar otras terapias sino
complementarlas, especialmente a la medicina ortodoxa occidental que necesita verse apoyada desde otros aspectos que conforman esa unidad compleja e indivisible que es el ser humano.

7) ¿Qué "pasos" podría seguir una persona que quiere superarse por medio de la risa y el humor?
Re-aprender actitudes “perdidas en algún recodo del camino” tales como las mencionadas de sonreír y reír; cultivar el buen humor apelando a nuestros
“10 pasos para erradicar el mal humor”; evitar y polarizar el Lenguaje negativo cotidiano; desterrar el HMN del pesimismo poniendo en práctica nuestras
“Estrategias del optimismo” y muy especialmente reencontrarse con la alegría a través de nuestras
“Técnicas para la alegría”.
8) ¿ Cómo funciona la Escuela de Automejoramiento “La Risa y la Salud”?
A través de las dos actividades principales y varias accesorias, pero no por eso menos importantes. Las dos principales son: un
Seminario Espectáculo-Terapéutico (a través del cual además de hacer reír mucho al público lo enteramos de todos los pormenores del poder curativo de la risa y de la importancia de una actitud mental positiva) y los
Cursos Cuatrimestrales (una clase semanal
de dos horas a lo largo de cuatro meses para cada nivel -son
cuatro niveles-)
Las actividades que podríamos llamar “accesorias” o “complementarias” son:
Talleres Temáticos Vivenciales de tres o cuatro horas;
Talleres-Baile donde se “trabajan” distintas estrategias;
Motivación y Capacitación en Empresas, y
Turismo de Salud.
9) ¿Por qué
hacen Turismo
de Salud
y Energético?
Porque de acuerdo a nuestro Método RH
® (risa holística) --el poder curativo de la risa en la mente, el
cuerpo y el espíritu-- nuestros viajes tienen por objetivo reforzar el
sistema inmunológico a través de lo lúdico, lo recreativo, la
convivencia grupal, la estimulación de nuestra glándula Timo, y otras
actividades al aire libre.
Porque contactamos vórtices de energía y efectuamos
comprobaciones y "testeos" energéticos (a través de instrumentos de
radiestesia) apoyados por el buen humor y la risa.
Porque también nos contactamos con las cualidades y bondades de
precisos lugares energéticos, a saber:
a) Aurora, junto a
las Termas del Daymán (Salto-Uruguay), donde, además, está
emplazada una gruta dedicada a ese ser tan especial que fue el
Padre Pío de Pietrelcina; y, en este caso, gozar también de los
beneficios de las aguas termales.
b) Erks, junto al
cerro Uritorco (Capilla del Monte-Córdoba, Argentina); aquí
ascendemos el enigmático cerro, y visitamos esas extrañas formaciones
que son Los Terrones y las Cuevas de Ongamira,
conociendo datos de extraterrestres, de intraterrenos y de nuestros
aborígenes comechingones, y disfrutando también de un paseo por el
hermoso Lago San Roque.
c) Miz-Tli-Tlán,
junto a las ruinas de Machu Pichu (Perú) y gozar de los
recuerdos de esa civilización tan especial que fueron los Incas;
conocer el "ombligo del mundo": la pintoresca ciudad del Cuzco,
el Valle Sagrado y la antigua ciudad de Lima.
d) México Místico y Arqueológico,
recorriendo las maravillosas civilizaciones
azteca y maya y sus principales ciudades (Teotihuacan,
Uxmal, Chichen Itza, Ex Balam y Tulum); la poderosa energía de la
Basílica de la Virgen de Guadalupe (en la ciudad de México, D.F.)
y disfrutando de las playas de la internacional Cancún.
e) Merlo (San Luis-
Argentina) Considerado el 3º microclima del mundo.
Ascendemos a 2000 m. sobre el nivel del mar, recorremos lugares
energéticos como la localidad de Carpintería, y riachos y cascadas de
agua.
f) Mendoza
(Argentina) disfrutamos las termas de
Cacheuta
el maravilloso hotel de Villavicencio, y ascendemos al
energético Cristo Redentor.
10) ¿Cómo reír en tiempos de crisis?
Los tiempos de crisis (aunque etimológicamente la palabra significa “cambio” y todo cambio tiene un trasfondo favorable) provocan en quienes no están lo suficientemente preparados, trastornos de todo tipo:
mentales (los pensamientos se tornan sombríos y comienzan a aparecer e instalarse los HMN);
emocionales (las sensaciones y los sentimientos son de desolación, de indefensión, de miedo);
físicos (todo el proceso anterior comienza a impactar en el organismo y la sintomatología es numerosa, transformándose muchos de ellos en verdaderas patologías); y hasta
espirituales (invade la duda y la falta de fé, hasta creer que ni Dios puede ayudar porque nos abandonó).
Los tres HMN más comunes que se instalan y se retroalimentan son: el
mal humor, la preocupación y la angustia y todos conllevan a las dos patologías clásicas de las últimas décadas:
estrés
y/o depresión. Así que finalmente nos enfermamos. Y la pregunta obligada es ¿cambió algo?, nuestros estados anímicos negativos ¿modificaron
en algo la situación personal y social?
La respuesta también es obligada ¡claro que no!, es más,
la empeoraron porque agregamos un factor que antes no existía: el
deterioro psíquico y físico. Y si estábamos, por ejemplo, faltos de dinero, ahora se suman nuevos gastos (que no se pueden evitar): honorarios médicos, psicológicos y la compra de medicamentos. Ni qué decir si la situación es más grave y requiere internación, como, por ejemplo, un ACV (derrame cerebral) o un infarto.
Allí es donde aparecen otras herramientas, o técnicas, o métodos que van más allá de la medicina ortodoxa y que
complementan y ayudan a ésta para la curación, pero con los que, fundamentalmente, se puede hacer
prevención, cosa que no hace ninguna rama (ni clínica ni psicológica) de la medicina tradicional.
Hay muchas líneas
de conocimiento valiosas que intentan modificar
nuestro comportamiento. Nosotros optamos por la
risa.

Este dibujo fue extraído de Internet y no llevaba firma.
11) ¿Y cómo se implementa esta actitud?
Cuando usted se sienta preocupado, o preocupada, por algo que le aflige,
sonría, y si puede, trate de soltar una buena
carcajada. Esto no significa que lo que nos preocupa no tenga importancia, o que no tengamos que ocuparnos en resolverlo, solo que el buen humor al que nos predispone una carcajada crea un cambio en la percepción que nos ayuda a centrarnos en un punto más lleno de energía y de actitud mental positiva y desde allí, poder resolver o entender mejor --desde una óptica más favorable-- aquello que nos preocupa.
Claro que es muy común que el problema que uno tiene no resulte nada gracioso... pero reírse de él alivia las tensiones que tienden a perpetuarlo. Y usted podrá argumentar que riendo
tampoco soluciona sus problemas. Es cierto.
Pero sí ocurren otras cosas: primero, usted no se enferma y segundo, la risa alivia cualquier carga y nos aleja de una situación aparentemente dramática y con esa actitud somos capaces de tener una panorámica más amplia donde seguramente vamos a encontrar más de una posible solución positiva.
La risa puede restaurar el equilibrio (para nosotros,
“volver al eje”), que la crisis afectó, y el equilibrio es lo que crea un mundo sin lucha, en nuestro entorno familiar, laboral y en nuestra salud.
12) ¿Cuánto más logramos con la risa?
La risa provoca respuestas fisiológicas muy benéficas en nuestro cuerpo físico, que también influyen o impactan sobre lo mental-emocional y hasta sobre lo espiritual. Son muy variadas, por ejemplo: nos provoca la liberación de unas hormonas llamadas
endorfinas que, entre otras cosas, mantienen la elasticidad de las venas y arterias (¿recuerda lo que dijimos de los derrames cerebrales y los infartos?) y estimulan el centro del cerebro, sistema límbico o hipotálamo, sede de las emociones (¿recuerda lo que dijimos del mal humor, la angustia y la depresión?), además de ser el analgésico natural de nuestro cuerpo.
Por otra parte, la risa reduce el cortisol, que deprime todo nuestro sistema inmunológico y que se libera sobre todo por el estrés.
La risa es en realidad un don por el que debemos sentirnos agradecidos. Por eso es necesario aprender a llevar la risa a todas las facetas de nuestra vida, y principalmente a la noche al acostarnos y a la mañana al despertarnos, dos buenos momentos para soltar sonoras carcajadas.
Y para ello hay que “trabajar”; para recuperar la risa
"hay que poner el cuerpo", comprometerse, experimentarlo, acceder de buena voluntad a una técnica o a un método, que los hay.
Vamos a reflexionar sobre algo: usted, que ahora esta leyendo esta nota, ¿cuándo fue la última vez que anduvo con una sonrisa en el rostro, la risa en el estómago, la alegría en el corazón y esa sensación de plenitud y de satisfacción en el alma aunque sólo sea por el simple
y maravilloso hecho de estar con vida y con salud?
¿Tal vez hace un buen tiempo que no se siente así?

Ver la crónica
de este Congreso

13) ¿Cómo hacer si no se logra liberar esa carcajada?
Leyendo esto usted podrá preguntarse: ¿cómo hago para sonreír o reírme con las cosas que están o
me están pasando? Bueno, la respuesta es tan simple que a muchos se les escapa:
¡ forzando ! Por supuesto es una técnica, que en nuestro caso responde a todo
un método.
Remitiéndonos solamente a la sonrisa y a la risa, las mismas tienen que formar parte de nuestra vida cotidiana. Inclusive llegar a
forzarlas hasta que “salgan” de verdad. Al principio --apelando a este recurso-- la sonrisa y la risa aparecen como artificiales, después pasan a hacernos sentir “ridículos” y finalmente advertimos que empiezan a “brotar” natural y espontáneamente, y allí nos reencontramos con algo que tal vez habíamos perdido sin darnos cuenta: esa capacidad innata de sonreír y de reír que Dios nos concedió desde siempre.
Esto es algo que muchos investigadores en el mundo, y nosotros mismos en nuestro país, hemos comprobado que funciona. Además, nuestro organismo reacciona igual --es decir benéficamente-- ante la actitud de forzar o ante la reacción espontánea y verdadera: en ambos casos se liberan las hormonas
endorfinas y otras respuestas fisiológicas que sería largo aquí enumerar.
Y usted lo puede lograr, mientras termina de leer, sonría y, si puede, suelte una
carcajada, como le salga. Adelante, fuerce la sonrisa, y la risa. Inténtelo, sonría, ríase... y después advierta cómo se siente. Gracias.
14) ¿Esta actitud no lleva a realizar una risa “falsa”?
Algunos críticos aseguran que la risaterapia desencadena una risa falsa o fingida. Esto no es así en absoluto. Los risaterapeutas desarrollamos una
técnica que ayuda a la persona a autoprovocarse
la risa.
Veamos si queda más claro la diferencia entre fingir y
forzar. Ambas actitudes parten del esfuerzo muscular de realizar el gesto de la sonrisa, o soltar una carcajada, pero en la primera es un gesto del rostro “para afuera”: mostrar algo que no se “siente” en lo más mínimo.
Forzando, es un gesto del rostro “para adentro”, tratar de “sentir” lo que se está mostrando.
Es una técnica que actúa como cualquier ejercitación física, se practica buscando un resultado, y lo maravilloso es que ese resultado se
obtiene: fisiológicamente,
mentalmente, emocionalmente
y espiritualmente.
Es decir, entonces, que no necesitamos de un motivo real para reír. Hasta podemos estar viviendo un serio problema en la vida y seguir riendo.
Dijo el filósofo René Descartes:
“Con frecuencia es preferible una alegría forzada que una tristeza real”.
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